El trabajo que implica un gran volumen de documentación puede resultar difícil de planificar. El volumen de préstamos varía. Una operación de gran envergadura puede aumentar de repente el número de expedientes que hay que revisar. Las auditorías, las solicitudes de los inversores y las actividades de gestión de la deuda pueden generar trabajo adicional sin previo aviso.
Esto plantea un reto a la hora de elegir la tecnología de gestión documental. ¿Qué capacidad deberías contratar? ¿Qué procesos deberías automatizar primero? ¿Qué pasaría si tu volumen disminuyera?
Para los equipos que estén barajando la posibilidad de utilizar la IA aplicada a los documentos, la respuesta no tiene por qué implicar un gran compromiso desde el principio. Céntrate en un problema que ya tengas, comprende por qué estás pagando y amplía el uso cuando haya motivos para hacerlo.
Empieza por el papeleo que te quita tiempo
Fíjate en el trabajo que tu equipo está realizando manualmente en la actualidad.
Los empleados pueden dedicarse a clasificar y organizar expedientes de préstamos, buscar información específica en documentos, reestructurar paquetes para cumplir los requisitos de agrupación de los inversores o revisar historiales de pagos hipotecarios de distintos gestores. Se trata de procesos definidos en los que es posible determinar el tiempo y el esfuerzo que conllevan.
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AiCR Puede clasificar e indexar documentos, extraer datos, organizar expedientes de préstamos, revisar historiales de pagos hipotecarios y proporcionar información estructurada para auditorías, transacciones y elaboración de informes.
Evita pagar por capacidad que no utilizas
El volumen de documentos no se mantiene constante de un mes a otro. Pagar por capacidad no utilizada durante los periodos de menor actividad puede hacer que resulte más difícil justificar la inversión.
AiCR Aplica una tarifa basada en el uso, sin mínimos mensuales ni compromisos a largo plazo. Los clientes pagan solo por los documentos que realmente procesan.
Cuando el volumen aumenta, el uso puede aumentar con él. Cuando el volumen disminuye, los costes pueden volver a bajar. Los equipos no tienen que predecir cuánta capacidad pueden necesitar dentro de unos meses ni comprometerse a pagarla por adelantado.
Amplía cuando tenga sentido
El hecho de empezar con un flujo de trabajo no significa que esa sea la única forma de utilizar la tecnología.
Una entidad crediticia puede empezar por las órdenes de agrupación de inversores y, posteriormente, identificar datos que podrían extraerse de los mismos expedientes de préstamo. Un equipo de diligencia debida puede comenzar por revisar el historial de pagos hipotecarios y, más adelante, descubrir otro proceso documental que merezca la pena automatizar.
El siguiente uso puede derivarse de una necesidad real, más que de una decisión tomada antes de que se implantara la tecnología.
AiCR Se desarrolló en el seno de MIAC Analytics, donde los equipos llevan más de 35 años trabajando en la valoración hipotecaria, la diligencia debida, la negociación de préstamos, la gestión de riesgos y otros procesos financieros que requieren un gran volumen de documentación. Esa experiencia contribuyó a dar forma a una plataforma diseñada en función de cómo se desarrolla realmente este trabajo: los volúmenes cambian, los requisitos cambian y no siempre se sabe de antemano cuál será la siguiente necesidad.
Empieza por el trabajo que tienes ahora
Para empezar a utilizar la IA aplicada a los documentos no es necesario conocer todas las formas en las que podrías llegar a utilizarla. Identifica un proceso que le quite tiempo a tu equipo, analiza cuánto cuesta actualmente y determina si la automatización podría mejorarlo.
Cuéntanos en qué aspectos del trabajo con documentos tu equipo dedica más tiempo. Te mostraremos cómo AiCR podría facilitar el flujo de trabajo y cómo se aplicaría el modelo de precios basado en el uso en tu organización.


